Uno de cada cinco anuncios de alimentación infantil induce a la obesidad

La semana pasada supimos, durante la II Convención NAOS (Nutrición, Actividad física y Prevención de la Obesidad), que uno de cada cinco anuncios de alimentos para niños induce a la obesidad. Autocontrol determinó modificar el 21% de los proyectos de anuncios de esta clase, y desaconsejó la difusión del 6%. Este mismo organismo publicitario ha resuelto un total de 976 consultas desde la entrada en vigor del denominado Código de Autorregulación de la Publicidad de los Alimentos dirigida a menores (PAOS), en septiembre de 2005, al que pertenecen de forma voluntaria el 80% del mercado publicitario de este sector. Pese a ello, los anuncios de alimentos que actualmente se dirigen a niños menores de 13 años son “mejores” que los de antes. Tienen más “contenidos educativos” y evitan en mayor medida “el riesgo de inducir a error”, según Felix Lobo, presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Sin embargo, muchos de ellos incurren en el “incumplimiento estrella” de incluir en la promoción un personaje famoso, deportista o protagonista de ficción, estrategia que el PAOS considera “poco ética” porque el niño “pedirá el producto con independencia de sus características”.
En este último caso, estamos ante la ya muy reflexionada evidencia de que el comportamiento principal de los niños es el de imitar, tanto más si el modelo o la referencia es un ídolo o personaje. Y el efecto se multiplica si estos anuncios de, en gran parte, bollería industrial y derivados, se retransmiten a la hora de la merienda.

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