El futuro de la conectividad en observación

Hace tiempo que la red demostró su poder a la hora movilizar a los ciudadanos. Gracias a Internet, una acción individual puede ser compartida por miles de personas e, incluso, convertirse en un movimiento global. Así se demostró en la llamada Primavera Árabe o en las concentraciones de indignados que ocuparon las plazas más importantes de muchas ciudades.

Bassett & Partners, compañía experta en diseño de marca y estrategia que se basa en la etnografía para entender el comportamiento humano, reflexiona sobre este y otros temas en Connecting, un documental que explora el futuro del diseño de interacción y de la experiencia del usuario. En él, gracias a las explicaciones de algunas de las voces más expertas en la materia –como Younghee Jung, de Nokia; Blaise Agüera y Arcas, de Microsoft; Jennifer Bover, de Kicker Studio; Andrei Herasimchuk, de Twitter; o Jonas Löwgren, de la Universidad de Mälmo–, se perfila un mundo en el que el ámbito físico y el digital están cada vez más próximos y cuyas consecuencias se ven ya plasmadas en el Internet de las cosas.

De este modo, gracias a la interacción entre el ser humano y la tecnología, son muchos quienes abogan por la creación de un súperorganismo capaz de llevar a cabo acciones impensables poco tiempo atrás con tan solo pulsar un botón o interactuar con una pantalla.

Por ejemplo, el Basque Culinary Centre –fundación que aúna cocina, innovación y tecnología para promover la alta gastronomía– llevó a cabo un proyecto basado en la conectividad que sorprendió en el sector. El Smart Tasting Prototype empleó las tecnologías audiovisuales para explorar las reacciones y experiencias positivas de los comensales y, mediante la integración de lo real y lo digital, creó un ambiente culinario único.

No obstante, más allá de la repercusión que este nuevo campo de investigación pueda tener en la vida cotidiana del usuario –quien, por otro lado, ya está habituado a tener una identidad digital en la red que cuida y nutre a diario–, el diseño de interacción puede motivar un cambio social y nuevos comportamientos que apuesten por soluciones creativas a las crisis que azotan el planeta. Uno de esos cambios lo pueden representar estos dos prototipos de cabina telefónica y quiosco interactivo, una nueva forma de intereacción en el ámbito público.

Fuente: Yslandia

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