Un clásico para un bebé

Sorella Stoute, con su padre y el coche que compró en eBay.

Los Stoute, un joven matrimonio de Oregón (Estados Unidos), recibieron un buen día un correo electrónico en el que eBay les felicitaba por haber ganado la subasta de un Austin-Healey Sprite de 1962 por 225 dólares (unos 173 euros). Habían ojeado el coche desde su smartphone, pero no habían participado en la puja. Sin embargo, alguien muy próximo sí lo hizo. Y ahí estaba, sentada junto a ellos, mirándoles con unos grandes ojos marrones y cara de niña buena. Su hija Sorella, de 14 meses, fue la encargada de la compra.

Ella decidió abrir la aplicación de eBay, y comenzó a hacer clic en todo. Una cosa llevó a la otra y ahora tenemos un coche, han contado a KOIN News.

Tras la sorpresa inicial, han decidido quedárselo y guardarlo para cuando la niña pueda conducir. Eso sí, se estima que restaurarlo rondará los 11.000 euros. Pero podría haber sido más costoso: Me alegro de que no comprara un Porsche de 29.000 euros que había estado mirando esos días, ha bromeado el padre en el Daily Mail.

Recientemente, El Chupete News se hacía eco de un estudio llevado a cabo por Windows Phone UK que revelaba que el 28% de los padres de Reino Unido ha sufrido aumentos en sus facturas por la descarga de apps infantiles sin autorización, algo que ha costado a las familias más de 30 millones de libras. Ante cifras como estas y casos como el de Sorella, cabe abrir el debate sobre en qué condiciones se puede permitir a un niño que juegue con el teléfono de sus padres. En un entorno digital, no se puede aislar a los pequeños de lo que los nuevos dispositivos les ofrecen, si bien resulta recomendable que interactúen con ellos bajo un cierto nivel de supervisión.

Después de lo sucedido, los Stoute han ampliado la seguridad de su teléfono móvil, pero Sorella ya tiene un regalo anticipado para cuando cumpla 16 años.

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